Sin embargo, para nuestro cerebro sí lo son. Al ver un rostro, inconsciente y rápidamente identificamos las claves que nos permiten decir: "reconozco a esta persona", o en cambio "no la he visto nunca".
En consecuencia, si al retratar no desciframos estas claves adecuadamente antes de representarlas, el retrato no facilitará a otros la identificación del modelo.
En el mejor de los casos será la representación de un prototipo de persona en el que encaja el modelo. Pero personas que encajen en prototipos hay millones. El retrato no será de ÉL. Servirá como expresión artística, pero será sólo una obra con un rostro en ella.
Para mí es innegociable: un retrato ha de identificar inequívocamente al modelo.
Después de varios años cazando y descifrando rostros, ahora puedo ayudarte a mejorar con mi Mentoría de Retrato.